ÍBEROS, CUEVAS, LA PEÑA DEL CASTILLO Y LOS ÁRABES

Las Rinconadas, La Olmeda, Higueruelas, Sta. Cruz de Moya…, todas estas poblaciones juntas tienen un término considerable. En cada uno de sus núcleos hay vida, pero todo el conjunto está lleno de centros de interés donde antaño también la hubo. És lógico: su geografía física invita a ello. Hay abundante agua y se encuentra entre montes que la rodean. Agua, montes… pesca, caza, vegetación… Un decorado idílico para los Íberos. Pasearse por estos lugares, es pasearse por la Historia. La de ayer. La nuestra.

Pasearse por el Cerro de La Puente…es aproximarse a nuestros primeros antepasados locales conocidos hasta ahora… Sus restos de cerámica se mantienen adormecidos en una siesta de muchos siglos. Quizás podemos despertarlos…¿Te atreves? ¿Nos acercamos?

Rudimentarias viviendas hechas con piedras, barro y ramas…, sus moradores van vestidos con ropas sencillas, algunos se preparan para ir a cazar, otros están terminando de hacer unas cenefas en unas vasijas antes de ponerlas a cocer en el horno… Allá, un poco más lejos, una mujer muele algunos granos y otra ensarta un collar… Por un sendero que conduce hasta al río, unas jóvenes suben con cántaros llenos de agua… y otros se preparan para ir a pescar…
Hay movimiento, ajetreo, vida… Adentrarse en aquel tiempo, en aquellos espacios… Poder parar las agujas del reloj, anclarse y disfrutar por un instante de los sabores de antaño… De acuerdo: dejemos de imaginar, pero sí hay vida. O, por lo menos, la hubo.

En todo el término hay cuevas. Es lógico. Si, como dicen, ciertamente su subsuelo está sembrado de ríos, con el paso de los años, el agua ha obrado sus caprichos. Si lo deseas, mira hacia arriba, y verás estalactitas… Si lo que quieres, es avanzar, no levantes los ojos del suelo, deberás evitar sus desniveles…

Allá, en un montículo de Sta. Cruz de Moya, hubo un Castillo. Estamos situados en el Siglo VIII. Sus moradores, los árabes, lo denominan: «SIERRA» Nos gusta el nombre. Posiblemente ya entonces estos parajes tenían su encanto. El tiempo avanza, se nos va de las manos… Guerras, conquistas, reconquistas…, Año 1219…Ha llegado la hora para el Señor de Albarracín que, ayudado por los Templarios tomará el Castillo y lo denominará «STA. CRUZ». En el transcurso de pocos años, y, como vasallaje a Moya, su nombre será el de STA. CRUZ DE MOYA. Han pasado muchos siglos…, el paso del tiempo, la desidia humana… ¿qué queda de aquella desaparecida fortaleza? Apenas unos restos pétreos, sus cimientos… nada de importancia….. ¿Nada de importancia? ¿Quién puede asegurarlo? Quizás todavía aquel subsuelo puede contarnos muchas cosas…

A ambos lados de una angosta senda, contemplamos, con cierta curiosidad, unas piedras o losas enclavadas en el suelo. Por su parte central, están vacías. Las hay de distintos tamaños. Aseguran que son tumbas árabes. Podría ser. En este término hay otros vestigios de esta civilización…

A veces, cuando los campesinos labran la tierra, salen esqueletos humanos… ¿Cementerios? ¿Restos de batallas? Hay quien opina que son muy antiguos…, otros los sitúan muchos más aquí, restos de batallas…, Sería tan bello poder retroceder a aquel tiempo, a aquellos espacios. Interrogantes y más interrogantes. Incertidumbres. ¿Alguna vez obtendremos respuestas? Quizás… ¡Nos gustaría saber tantas cosas de nuestro ayer!